lunes, 10 de mayo de 2010

Hay veces que pienso en ti....


Quizás más de las que debiera... Cada día para ser exactos. Me duele tanto que te hayas ido para siempre de entre nosotros. Te echamos de menos. Nada ni nadie podrá jamás ocupar el vacío que dejaste en nuestras vidas. Ese día fatídico.... ¿por qué? Es algo que creo que no dejaré de preguntarme. ¿Por qué tú y no él? ¿Por qué? Eras tan maravillosa, tan llena de dulzura y gracia. Tu alegría inundaba cada habitación por la que pasabas. ¡¡¡Tu risa era tan contagiosa!!! ¡¡Verte era lo mismo que ser casi feliz!! Te echo muchísimo de menos y quisiera decirte tantas cosas.... Que te quiero muchísimo, que para mí eras una hermana, que sin ti la vida se me está haciendo cada vez más difícil, que quisiera haber cumplido esa promesa que nos hicimos de vivir juntas. 17 años no son suficientes para una vida. Necesitaba retenerte por más tiempo y no pude. Nadie pudo. Nadie pareció esforzarse lo suficiente en ese hospital en el que te vi por última vez.
Ojalá siguieras aquí, a nuestro lado, alegrándonos cada día con tu sonrisa, con tu forma de ser, con la brillantez de tu alma. Ojalá nada hubiera pasado.
Odio el presente. Quiero volver a ti y que todo vuelva a ser como antes... Cada vez que sueño contigo es un martirio para mí. Es todo tan real... Siento que estás cerca y sin embargo estás tan lejos... Tan lejos que no estás. Tan lejos que quiero morir solo de pensar que no estás. Vuelve, por favor... Vuelve. Te echo muchísimo de menos. Te quiero muchísimo Marga. Para siempre.

23/01/91 - 11/10/08